El notario público en México es un profesional del derecho al que el Estado le otorga fe pública. No es un simple certificador de firmas: redacta y autentica la escritura pública, revisa la cadena de títulos, calcula y retiene los impuestos de la operación e inscribe la propiedad en el Registro Público.
En la práctica
En una compraventa de terreno, la notaría es el centro operativo del cierre. Pide el folio real y los certificados de libertad de gravamen, verifica quién es el titular y cómo llegó a serlo, revisa que los pagos de predial estén al día, retiene el ISAI y —si el comprador es extranjero— constituye el fideicomiso en el mismo instrumento. También ordena el avalúo que sirve de base gravable y presenta las declaraciones de la operación. Sus honorarios suelen rondar 0.5% a 1% del precio, dentro de los costos de cierre típicos de 6% a 8% en la Riviera Maya; conviene pedir el desglose por escrito antes de agendar la firma.
Dos cosas que conviene saber antes de sentarte a firmar. La primera: normalmente el comprador puede elegir su propia notaría, aunque el vendedor sugiera una. La segunda, más importante: el notario es imparcial por diseño. Da fe de lo que ocurre y cuida la legalidad del acto, pero no negocia por ti ni te representa. Quien defiende tus intereses en la mesa es un abogado inmobiliario de tu lado.
Cuidado con
El vendedor que insiste en "su" notario y en que no hace falta más asesoría, y con la idea de que un notario mexicano equivale a un notary public estadounidense — no se parecen ni en facultades ni en responsabilidad. Y con firmar sin haber leído el proyecto de escritura: se puede pedir con días de anticipación.
Relacionado: Escritura pública · Fideicomiso · Zona restringida · Guía: ¿abogado o notario al comprar?
